sábado, 28 de mayo de 2022

 


                                

MI VISIÓN SOBRE LA GUERRA EN UCRANIA

 

Luego de la Segunda Guerra Mundial, EEUU y Rusia son  países adversarios y ambos compiten por la supremacía en el Mundo (China, con pretensiones). Esto se materializó con la Guerra Fría que al  parecer continúa hasta nuestros días. 

Tanto EEUU cuanto Rusia,  no admiten instalaciones militares hostiles próximas a su frontera y en los casos que los hubo se produjeron crisis militares de muy alto voltaje. Esta política de seguridad  es tanto para Rusia con Ucrania como podría ser para  EEUU con México.

Uno de los artificios de la Guerra Fría es la utilización de  países intermediarios para realizar invasiones virtuales evitando la confrontación directa “mano a mano”.

Esto es lo que pasó cuando Rusia desafío a EEUU con rampas misilísticas en Cuba (las cuales Rusia retrocedió) y EEUU con misiles en Turquía apuntando a Rusia (que también retrocedió). Todo este retroceso simultáneo se dio en un marco de máxima tensión nuclear.

Ahora esto vuelve a repetirse:  EEUU amenazó a Rusia, pero no lo hizo  directamente,  sino a través  de Ucrania, utilizando la operatoria de Zelenski vinculado carnalmente a Israel y transitivamente con  EEUU para implantar irreversiblemente la OTAN en su país,  

Rusia por su parte, también potencia mundial y ganador de la 2da. Guerra Mundial con 27000000 de rusos inmolados y sabiendo que  Ucrania fue la puerta de entrada de las fuerzas nazis a Rusia, obviamente no admite el supuesto artilugio de los EEUU operando en sus propias narices. 

Como respuesta a esta invasión virtual de la OTAN a Rusia,  ésta última previene a Ucrania que habrá invasión si insiste en facilitar la instalación de la OTAN y lo exterioriza  concentrando y exhibiendo por largo tiempo sus fuerzas en la frontera.

Dado que en todo ese tiempo Ucrania no atendió las advertencias de Rusia, finalmente esta última invadió Ucrania abortando la instalación irreversible de la OTAN en Ucrania.  Al momento la guerra continúa… 


PD. Personalmente, soy cultor del liberalismo en lo político y capitalismo en lo económico. Este análisis ha sido realizado con la mirada neutral y honesta de alguien que solo busca la verdad que es posible obtener, no siempre exenta de errores.

 

 

miércoles, 6 de abril de 2022

ALTERNATIVA A LA DOLARIZACIÓN O A LA CONVERTIBILIDAD. (abril 2022)

                                     


 

ALTERNATIVA A LA DOLARIZACIÓN O A LA CONVERTIBILIDAD. Abril 2022

El objetivo de esta iniciativa es aportar una idea para reducir drásticamente en la Argentina su inflación crónica y desmesurada que, salvo brevísimos intervalos de estabilidad, está llevando a nuestro país a situaciones extremas.

A raíz de ello, hay vientos de dolarización o bien de convertibilidad, dos sistemas distintos que ayudarían a bajar la inflación, pero no el déficit fiscal. En  particular la convertibilidad ya fue utilizada en nuestro país con relativo éxito durante cierto tiempo, pero como sabemos, tuvo un final calamitoso al no resistir el déficit fiscal en dólares a pesar de las ventas de innumerables bienes del estado (las joyas de la abuela).

Es por lo dicho que la alternativa que propongo trata de no repetir estos errores y otros costos sociales “no queridos” como el plan Bonex que se requirió para el plan convertibilidad del año 1991.

Vayamos al grano:

EL LA ARGENTINA EL RESPONSABLE DE LA INFLACIÓN ES EL PODER EJECUTIVO, no  el Banco Central que en la práctica funciona como subordinado. Es por ello que hay que inhibir a este poder de la demagogia y el desorden monetario.

El principio básico de esta propuesta es INHABILITAR al PODER EJECUTIVO y al BANCO CENTRAL  en la aprobación de:

a)      La emisión de moneda de cualquier tipo y forma.

b)      La emisión de todo título público, de cualquier tipo y forma.

c)       La suscripción de toda deuda nacional o internacional.

d)      La venta de bienes del estado.

e)    La política impositiva (ya en parte a cargo del Congreso)

f)      Cualquier otro ítem que pudiera aumentar la masa monetaria de manera subrepticia.

En resumen, el PODER EJECUTIVO Y EL BANCO CENTRAL deben poder PROPONER, EJECUTAR, pero NO aprobar propuestas  “ingeniosas” para el aumento de la masa monetaria del país o engrosar las arcas del fisco, generalmente para financiar operaciones demagógicas.

Si el Poder Ejecutivo o el Banco Central no aprueban los proyectos enumerados, ¿Cómo y quién los aprueba?

CON EL CONSENSO DE AMBAS CÁMARAS LEGISLATIVAS Y CON LA APROBACIÓN DE  75 %  DE VOTOS A FAVOR SOBRE LA TOTALIDAD DE MIEMBROS DE CADA CUERPO LEGISLATIVO.

Con este sistema de voto cualificado, la inflación sería responsabilidad de casi todos los partidos políticos (y no solo del partido gobernante)  y seguiríamos con nuestra moneda,  a la manera de los países dignos.

 "Nadie más que el  pueblo argentino puede arreglar los problemas de Argentina" y es una falacia que una moneda u organismo extranjero pueda hacerlo por nosotros.

Es por ello que apelo a los profesionales de la economía y la política para que descubran en estas líneas una nueva posibilidad (si es que la hay) y la conviertan en una alternativa posible y útil para nuestra Argentina destrozada.

Saludos,  gracias  por leer y responder. Santiago

SANTIAGO VIRGILIO DA RE

svdr2004@gmail.com

 

 

miércoles, 26 de marzo de 2014



 
LA ARGENTINA, UN PAÍS DE SÍNTOMAS.
Autor, Santiago V. Da Ré, marzo de 2014
Últimamente, mucha gente se ha preguntado: ¿Cómo puede ser que nuestros gobernantes falseen con tanta naturalidad las estadísticas o  disfracen la cruda realidad económica?
Es sabido que la mejor manera de engañar, es comenzando por autoengañarse, “creérsela” en términos porteños. Esto no es algo nuevo; desde antaño los actores, los vendedores de lociones para hacer crecer el cabello, ente muchos,  lo saben a la  perfección.
Nosotros, que teníamos el mejor futbol del mundo, la mejor carne del mundo, hoy, debemos estar orgullosos por haber superado a todos en dos aspectos espectaculares: la inflación, la mendacidad y la calidad histriónica de nuestros gobernantes, que a pesar del descalabro económico y social, siguen teniendo su buena cantidad de representantes en el congreso. 
Mientras hablan de “la década ganada”, gastan fortunas en “circo para todos” y reparten subvenciones a troche y moche. Claro, no dejan de llevar sus rupias a sus casitas, escandalosamente y en grandes bolsas de cartoneros, siempre, claro está, con el peso bien controlado, porque en ese aspecto, todo se hace con la mejor técnica de  distribución y logística.
Uno de los trucos más potentes empleados por nuestros gobernantes y muchos políticos que quieren congraciarse con “la gente”, es hablar de los síntomas en vez de las causas.
 Esto sucede porque a los políticos les cuesta menos mitigar u ocultar los síntomas, que resolver el origen del problema. Saben que solucionar un problema estructural o duradero a veces se paga con un costo político o se le “regala” la inauguración al próximo que venga. Siempre prefieren dejar la solución de las cuestiones de base “para más adelante y dejar que se ocupen otros de esos temas”.
En cuanto a la medicina que emplean, siempre usan fármacos livianos; esos de “venta libre y popular”, simplemente  porque requieren relativamente poca inversión, son de efecto inmediato y contentan al enfermo con terapias placenteras.
Por otro lado, un poco por la prédica de políticos y ciertos periodistas “copiones”, es que se tiende a confundir enfermedad con síntoma, sobre todo, en problemas que parecen inconexos.
Por ejemplo, hay una enfermedad oculta que produce pérdida de visión y llagas en los pies y la tendencia del lego, sería tratar únicamente lo que parece evidente; los ojos y/o los pies.
Salvo que se esté  algo informado sobre medicina, la gente no piensa que el origen del problema es la diabetes y no algo particularmente radicado en la vista o los pies; en ese caso, es evidente que hay que empezar por tratar la diabetes, la causa del problema, de lo contrario se perderá la vista y los pies.
A mi modo de ver, también la inseguridad es un síntoma y no una causa.
Algunos dicen que ésta se combate con más policías en la calle o más patrulleros; otros,  con muchas cámaras de seguridad y hasta hay otros, que proponen cambiar las leyes. Todos buscan complacer a la gente con soluciones banales, omitiendo la solución de fondo de la Argentina y que los brasileños, como ayuda de memoria, la tienen escrita en su propia bandera: Orden y Progreso.
En este sentido, los únicos exentos de culpa son los sanitaristas, que lamentablemente no se ocupan de la seguridad. Dicen que para combatir el dengue es necesario eliminar el lugar donde se generan los mosquitos. “Hay que evitar que éstos se reproduzcan”,  no eliminarlos de a uno por vez; esto último es estúpido,  repiten con sabiduría.
En cambio los políticos dicen que podrían terminar con el problema de la inseguridad combatiendo a los delincuentes de a uno, a sabiendas que,  por cada  delincuente neutralizado, al mismo tiempo se están generando cientos de ellos en ese caldo de cultivo que es la indigencia, las villas miseria, la desnutrición infantil, la ausencia de educación y la droga de los marginados, tal como es el paco.
Sin lugar a duda, el criterio de los demagogos y punteros políticos,  es contraria a la recomendada por los sanitaristas del ejemplo.
Hoy por hoy, el nuevo asentamiento en Villa Lugano, bautizado “Papa Francisco”, muestra  con dramatismo lo imparable de esta realidad argentina.
Para citar otro tema  de actualidad con relación a la seguridad, el gobierno está distrayendo a la gente con la propuesta de cambiar el Código Penal. Es obvio que, para los políticos populistas, es más fácil cambiar un código, que cambiar a un país; en ninguno de los muchos países considerados normales, existe la inseguridad como problema nacional y en muchos de ellos han pasado décadas sin ningún policía asesinado.
La inflación es otro síntoma. Sin pretensión de sustituir con dos palabras a toda una biblioteca de economía, me permito repetir que el origen del problema, es también la ausencia de “Orden y Progreso”; lo que nosotros llamamos “la madre del borrego”.
La inflación desmedida es el síntoma más preocupante del país y en el nuestro indica niveles mortales de desorden económico y social.  En nuestra sociedad, la inflación se manifiesta en la falta de seguridad, tanto la social como la personal o física, falta de educación, falta de salud, falta de inclusión social  y tantas otras faltas, que como en el caso de Venezuela, hasta la falta de papel higiénico.
La inflación sostenida tiene efectos adversos, aún para sindicalistas, que mientras festejan alegremente paritarias exitosas, ocultan a sus trabajadores que tarde o temprano tendrán un destino atroz: el desempleo.
Ya en el gobierno del Tte. Gral. Perón de 1953 se empleaba como terapia alternativa para la inflación el “Control de Agio y la Especulación” que continúo con otras magias económicas hasta el día de hoy, en el cual, el gobierno y sin originalidad alguna, emplea el mismo genérico con el nombre “Precios Cuidados” para disminuir el indicador de este síntoma, cuyo origen es el desquicio en la gestión y la corrupción generalizada.
Si alguien tiene alguna duda sobre la inflación, basta pensar en las sucesivas cirugías estéticas que tuvo nuestro billete, sacándole 13 ceros a nuestra moneda, dando al Soberano, ráfagas de felicidad y creándole la ilusión de que su peso era más fuerte que la libra esterlina. Pero este gobierno de década ganada, no se queda atrás de sus antecesores del mismo signo político: ahora están pensando lanzar al mercado billetes de mayor valor nominal, aunque esta solución está un poco demorada por unos problemitas con la calcográfica.
La decadencia de la Argentina también se puede observar con el aumento exponencial de la producción de drogas peligrosas y la radicación de narcotraficantes en nuestro territorio.
En todos los países existe el consumo de estupefacientes, pero el dominio de la calle por parte de los narcotraficantes es patrimonio de los países vencidos por el fracaso y la corrupción del estado. Paragonando un refrán popular podría decirse, “a todo país que camina, no se le paran moscas encima”. La corrupción del  oficialismo ha llegado a niveles grotescos, donde están escandalosamente sospechados los primeros mandatarios y muchos jueces oficialistas.
Pero esta desgracia también es aprovechada por los mismos gobernantes inescrupulosos; ahora tienen a un ente intangible e invisible a quién inculpar de muchos de los desastres de la Argentina: “la culpa la tienen los narcotraficantes” dicen, mientras piden más policías, más gendarmes y ahora, hasta del Ejército Argentino, de acuerdo a la moción presentada por la conspicua líder defensora de los derechos humanos y Sueños Compartidos. Ya nada es poco en la imaginación de nuestros gobernantes.
Por último,  no sería consecuente con mis ideas de ciudadano independiente, si no hablara de mi (nuestra) responsabilidad en todo este desastre nacional.
Repitiendo lo que escuché alguna vez, digo: “un pueblo que elige a corruptos no es víctima, es cómplice.”
No por nada Eladia Blazquez retrataba a los argentinos “ con tendencia al melodrama y a enredarnos en la trama por vivir en la ficción”. ¿Será ésta la razón por la que muchos siguen pensando en este justicialismo interminable? La verdad histórica dice que el PJ es el que nos gobernó la casi totalidad de estos últimos 60 años y al final de cada período desastroso, la solución siempre desembocó en lo mismo; “sale uno y entra otro, eternamente del PJ”.
A mi modo de entender, en el 2015 habría que dar una oportunidad a otras fuerzas políticas para que gobierne el país y dejar que el justicialismo se purificara, se actualizara,  para que pudiera volver en el futuro y compartiera el mismo camino con nuestros vecinos, Chile, Uruguay y Paraguay que nos están humillando con su lento, pero constante desarrollo. Del Brasil, ni hablar, está tan adelante de nosotros que ya casi lo perdemos de vista.
Sé que este cambio será  indeseado para los que llevan en su corazón una imagen casi religiosa de Perón y Evita, pero primero está el país y  sobre todo y sin retórica, nuestros hijos y nietos.
Después de todo, en el mundo,  hay países que no tuvieron el privilegio de contar con Perón y Evita y les va muy bien, con lo cual es evidente que el  justicialismo no es imprescindible en ningún lado del paneta.
 

domingo, 17 de febrero de 2013

JAMÁS VUELVO A TOMAR LO QUE YA DI



                    En el verano íbamos a pasar las vacaciones al campo.  Teníamos una casita muy pequeña en la cual todos estábamos muy cómodos,  porque además de los boxes para los caballos, también había gansos, gallinas y pavos, todos estos últimos pertenecientes a la producción propia del casero, Don Eufemio.

Yo particularmente me sentía muy bien en esa finca,  porque se parecía notablemente a uno de los dibujos de mi primer libro de lectura, escrito por Constancio Vigil, el cual yo lo llevaba de un lado para otro.

Mi familia constaba de mi madre, mi padre y nuestro enorme pastor blanco, Lobo.

Lobo era como un hermano para mí, de hecho mi hermano mayor, porque nació seis meses antes que yo.

Un día de esos veranos, donde una tibia brisa traía el perfume de los tilos, después de cenar,  todos  comimos sandía.

Mi madre, posiblemente para estar un poco a solas con mi padre,  me dijo: Santi,  ¿porque no llevas esas cáscaras de sandía a las gallinas?

Esta sugerencia no me gustó mucho,  porque ya había oscurecido un poco,  aunque me sedujo la idea de ver el campo iluminado por miles de luciérnagas.

Para disgusto de mi madre, hice el trámite muy rápido, por lo cual, al volver me preguntó: ¿ya le diste las cáscaras de sandía a las gallinas?

No, a las gallinas no, se las di a Lobo, ¡se las puse en la puerta de su cucha!

Pero Santi, ¿cómo se te ocurre darle sandía a un perro? ¡Ve, llévale las cáscaras a las gallinas y no seas torpe!- replicó enérgicamente mi madre.

Cuando me acercaba a la cucha de Lobo, vi que por suerte las cáscaras permanecían intactas, mientras él las olía con resignación.

No lo pensé dos veces; empecé a  tomar las cáscaras cuando…  ZAS!!! ,  la enorme boca de Lobo atrapó mi hombro derecho como una enorme tenaza, comprimiéndome el pecho contra la espalda.

Nunca hubiera creído semejante reacción de Lobo, mas que perro, hermano.

Ahí fue donde aprendí para siempre que jamás hay que sacarle la comida a ningún animal, ¡aunque éste no la vaya a comer nunca!

De hecho,  Lobo se cuidó de no hacerme daño; dejó tan solo una débil huella de sus dientes en mi piel, porque de haber respondido a sus instintos ancestrales, me hubiera arrancado la mitad de mi cuerpo de una sola dentellada.

Este episodio lo recuerdo muy bien, no por los colmillos de Lobo, sino por la brutal manera que mi padre reprimió la natural conducta del perro.

Por eso,  si hoy en día entrego algo con amor, afecto, alegría, no importa que me haya equivocado, jamás vuelvo a tomar lo que ya di.

Santiago, escrito el 9/7/2009, publicado en febrero de 2013

miércoles, 13 de febrero de 2013

EL VOTO A LOS 16 Y UNA IDEA LOCA


                                             
                Hace poco tiempo,  el actual gobierno lanzó la idea de instalar el voto a los 16 años, iniciativa que fue aprobada por El Parlamento. En su momento,  el tema dio que  hablar y gracias a la generosidad de Clarín*, tuve la oportunidad de  hacer pública mi opinión.
Pero hay iniciativas que actúan como disparadoras de otras, aunque en este caso, debo confesar que siento cierto rubor,  pues la que propondré,  podría ser un poco disparatada; digamos… loca. 
En consecuencia,  la doy a conocer,  con la esperanza de que algún funcionario o legislador, ya sea perteneciente al gobierno o a la oposición,  la racionalice y la haga posible  en la práctica, para el bien común en nuestra República Argentina.
La propuesta,  en su versión más modesta, sería que los jóvenes que hayan tenido buen  promedio en el secundario, sean becados por el Estado Nacional, para que hagan una pasantía muy corta en las capitales de los más exitosos países del mundo.
 Bajo un rigurosísimo programa educativo y en contacto directo con el exterior, los jóvenes entrevistarían a sindicalistas, docentes de todos los niveles, responsables de la seguridad pública, asociaciones de consumidores, prestadores estatales de servicios de salud, transporte,  tratamiento de residuos  y todo lo que tenga que ver con el interés cívico, de manera tal,  que este curso pueda incorporar en la inteligencia de estos ciudadanos,  elementos comparativos esenciales para mejorar, no solo su propia cultura, sino que inconscientemente aplicarían  los conocimientos adquiridos en esta inolvidable experiencia,  al mejoramiento de la calidad de vida de todos los argentinos.
Educar al Soberano;  de esto se trata y educando a los jóvenes,  con el tiempo, los adultos terminarán siendo educados y ya no tendría importancia debatir quien vota,  ni a qué edad se vota,  ni cómo se vota.
Santiago, febrero de 2013
*Diario Clarín, 6 de enero de 2013, Lectores, Cartas al País.