RÉGIMEN PENAL JUVENIL 2026. UNA LEY PARA APLICAR A LOS ABANDONADOS POR EL ESTADO.
La Argentina, en estos últimos 80 años fue generando uno de los peores males que puede sufrir un país.
Me refiero a la pobreza extrema y/o estructural que residen en centenares de poblaciones organizadas como villas miseria. En esta clase social se encuentra mucha gente en estado de desesperación que lo obliga a corromperse en el delito.
Los políticos tienden a incluir en la misma clase social a indigentes (los que eventualmente delinquen y los de pobreza moderada (los que tienen las necesidades mínimas satisfechas y no delinquen) y con este ardid demagógicamente no estigmatizan a la totalidad de pobres declamando a viva voz que “los pobres no delinquen”
Ya Ortega y Gasset insistía en la circunstancia que rodea al hombre y esto aplica brutalmente a las comunidades excluidas de la Argentina donde el Estado es el único responsable.
Debe entenderse que me estoy refiriendo a niños y adolescentes que delinquen en la calle, a cielo abierto; no a los que hacen fraudes informáticos, políticos corruptos, y tantos otros como existen en toda sociedad.
Este tema es complejo y extenso, con lo cual este mensaje está dedicado exclusivamente a preservar a los niños y a los jóvenes excluidos. Lamentablemente los adultos indigentes ya no tienen solución: la mayoría de ellos sufriendo deficiencias cognitivas debido a la desnutrición infantil que les tocó padecer.
He escuchado muchas veces, “algo hay que hacer con los niños y jóvenes que delinquen y representan un peligro para la sociedad”, poniendo énfasis en el producto que causa el problema y no la “fábrica que los produce”.
Estos niños y jóvenes no tienen nada, muchos de ellos no tienen familia, no tienen padre, comparten la cama con su abuelo o con su tío y comida que toman de la basura y es casi seguro que hayan sufrido agresiones y desnutrición en su infancia. Tampoco tienen oficio y si hay algo que pueden hacer es el trabajo de mulas o “dealers” de paco o cocaína. Como puede apreciarse, en sus casos, la falta de dinero es lo de menos.
¡Claro que pueden delinquir y saben lo que hacen! y es ahí cuando la sociedad reacciona a este “justificado temor”. Muchos de los más pudientes al mismo ritmo que se crean villas miseria, se refugian en barrios cerrados o “countries” con seguridad las 24 horas.
Pero hay un sector mayoritario de clase media (que también incluye a pobres moderados) que piden a los políticos que solucionen el problema y he aquí que a los más confundidos no se les ocurre otra idea que erradicar a todos los niños y adolescentes encarcelándolos o matándolos en flagrancia.
En pocas palabras
hay compatriotas que proponen suprimir al producto que provoca su inseguridad y
no a la “fábrica que los produce”.
Por supuesto, hay muchos políticos que aprovechan esta corriente para proponer
“ley y orden”, un eslogan muy aceptable, pero nada que impulse a la prosperidad
y a la educación.
Una ley siempre es más fácil y rápido de promulgar que realizar acciones para
encauzar a un país al progreso y al bienestar general. Si una ley puede generar
votos, se vota la ley, aunque se tenga que arruinar para siempre a un niño o a
un joven que delinquió.
Este es el caso del nuevo Régimen Penal Juvenil (Ley 27.801), que bajó la edad de imputabilidad a los 14 años.
No hay que ser muy sagaz para saber que esta ley no está pergeñada para aplicar a niños o adolescentes que van a escuelas de élite como la ORT o a a Cristoforo Colombo; fue pensada para aplicar a niños y jóvenes abandonados por el Estado Argentino.
Por supuesto, esta ley sería la adecuada si el niño o el
adolescente delincuente tuvo hogar y buena educación.
En otras palabras, esta ley debería ser aprobada posteriormente de que se
solucione la pobreza extrema, “no antes”.
Nadie debería desconocer un axioma del derecho: “donde hay miseria hay delito”.
Lo más lamentable es que esta ley sacrificará jóvenes, pero no arreglará el problema; la producción de adolescentes delincuentes seguirá el ritmo de la pobreza general y si sigue este camino llegará el día que la inseguridad será insoportable y el país estará peor respecto a cuando se promulgó la ley que solo sirvió para echar humo a un problema que se simula solucionar.
Saludos y que todo sea para bien. Santiago.